George Berkeley y David Hume para Quinto Grado de Secundaria

Aquí te compartiremos GRATIS la ficha de George Berkeley y David Hume para Quinto Grado de Secundaria o estudiantes de 16 años de edad. Este contenido corresponde al curso de FILOSOFÍA y lo podrás descargar gratuitamente en formato PDF.

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Ficha de George Berkeley y David Hume para Quinto Grado de SecundariaEsperamos que este material educativo de George Berkeley y David Hume sea de ayuda en la enseñanza y aprendizaje de este maravilloso curso de filosofía.

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¿Qué Contiene esta Ficha Educativa que te Ofrecemos GRATIS?

Esta ficha de George Berkeley y David Hume contiene conceptos teóricos muy importantes acerca de:

  • George Berkeley y David Hume
  • Actividades para desarrollar.

Ahora conceptualizaremos algunos de estos temas:

George Berkeley

Nació en Irlanda en 1685. Estudió en la Universidad de Dublín, donde tuvo ocasión de conocer las principales corrientes filosóficas y científicas de su época. Fue un hombre profundamente religioso, que puso la filosofía al servicio de la fe y combatió a los librepensadores. En 1734 fue nombrado obispo anglicano en el sur de Irlanda.

Murió el año 1753. Su obra fundamental es el Tratado sobre los principios del conocimiento humano, compuesto cuando tenía veinticinco años (1710). Posteriormente, en 1713, compuso una obra de divulgación bajo el título de Los tres diálogos entre Hylas y Phylonus.

Mitad místico, mitad empirista; constató que en la doctrina de Locke existían ciertas incoherencias, las corrigió y el resultado de todo ello fue una teoría según la cual «el ser de las cosas consiste en ser percibidas».

Las cosas son, en realidad, ideas y su ser consiste, por tanto, en ser percibidas

Solamente conocemos, pues, ideas (en el sentido amplio de Locke, que incluye sensaciones, etc.). Una vez sentado esto, Berkeley nos dirige la siguiente pregunta: ¿conocemos las cosas?, ¿conoce el lector la silla en que está sentado, la mesa en que apoya firmemente sus brazos, el bolígrafo que aprieta entre sus dedos? La mayoría de las personas contestaría que sí y Berkeley es una de esas personas.

Hagamos entonces un silogismo tomando estas dos afirmaciones como premisas y preparémonos a aceptar la conclusión: solo conocemos ideas, conocemos las cosas, luego las cosas son ideas.

Es inútil buscar fallo alguno lógico al razonamiento porque no lo tiene. La mesa, el bolígrafo, la silla no son más que el conjunto de las sensaciones (las ideas, en el sentido de Locke y Berkeley) que de ellas poseemos.

No hay dos realidades –cosas e ideas– como pretendía Locke, sino una sola, las ideas o percepciones: el ser de las cosas consiste, por tanto, en ser percibidas.

La mente humana y Dios

Las ideas son siempre ideas de una mente que las percibe. Si el ser de las cosas consiste en ser percibidas, el ser de la mente consiste en percibir. Las únicas sustancias son las mentes o espíritus que perciben.

Locke había subrayado –y con razón, piensa Berkeley– que el entendimiento es pasivo respecto de las ideas simples, que no las produce ni las crea, sino que las recibe.

Ahora bien, ¿de dónde recibe nuestro espíritu las ideas? Ya no cabe contestar con Locke que las recibe de una realidad exterior, distinta de las ideas; pues esta realidad no existe, como hemos visto.

La conclusión de Berkeley es que nuestra mente las recibe de Dios. Repárese en que Berkeley llega a la afirmación de la existencia de Dios a través de la idea de causa: Dios es la causa de nuestras ideas.

David Hume

Hijo de un terrateniente escocés, nació en Edimburgo en 1711. Su afición a las letras y a la filosofía hizo que abandonara la profesión de comerciante, a la que se dedicó en un principio. Se trasladó a Francia, donde, retirado en el campo, compuso su obra más importante: Tratado sobre la naturaleza humana; la cual no obtuvo el éxito y reconocimiento que esperaba. Escribió otras obras, entre las cuales merecen destacarse Investigación sobre el entendimiento humano e Investigación sobre los principios de la moral. Murió en 1776.

La influencia de Hume en la filosofía ha sido enorme. Fue la lectura de Hume lo que despertó a Kant, en frase de este, es su «sueño dogmático». El empirismo contemporáneo reconoce en él su fuente y precursor más calificado.

Impresiones e ideas, elementos del conocimiento

Hume reservó la palabra «idea» para distinguir solo ciertos contenidos del conocimiento. Según Hume, si el lector ve esta página y luego cierra los ojos tratando de imaginarla; en ambos casos estará percibiendo (o conociendo) esta página, si bien entre ambos casos existe una notable diferencia: la percepción de esta página es más viva cuando la vemos que cuando la imaginamos. El primer tipo de percepción es denominado, por Hume, impresiones (conocimiento por medio de los sentidos), mientras que al segundo tipo lo denominó ideas (representaciones o copias de aquellas en el pensamiento). Estas últimas son más débiles, menos vivas que las primeras.

Conocimientos de hechos y de relaciones entre ideas

Además de la distinción entre impresiones e ideas –distinción relativa a los elementos del conocimiento–, Hume introduce una importante distinción relativa a los modos o tipos de conocimiento.

De acuerdo con esta distinción, nuestro conocimiento es de dos tipos: el conocimiento de relaciones existentes entre las ideas y el conocimiento factual, de hechos. Esta distinción guarda un cierto paralelismo con la clasificación leibniziana de las verdades en «verdades de razón» y «verdades de hecho».

Tomemos la siguiente posición, en referencia a la teoría de Leibniz: «el todo es mayor que sus partes». Este conocimiento nada tiene que ver con los hechos, con lo que pase o suceda en el mundo, es independiente de que haya todos y de que haya partes: los haya o no los haya, sean cuales sean los hechos, esta proposición es verdadera, este conocimiento no se refiere, pues, a hechos, sino que se refiere a la relación existente entre las ideas de todo y de parte.

Aun cuando estas ideas (como todas) procedan, en último término, de la experiencia, la relación entre las mismas es, en cuanto tal, independiente de los hechos. A este tipo de conocimiento pertenecen la lógica y las matemáticas. Las relaciones entre ideas se formulan en proporciones analíticas y necesarias.

El empirismo de Hume y la idea de causa

Al clasificar los elementos del conocimiento en impresiones e ideas, Hume estaba sentando las bases del empirismo más radical. Las consecuencias, que de este planteamiento se derivarán, son más radicales aun que las de Berkeley, y mucho más radicales que las de Locke.

Con este planteamiento, en efecto, se introduce un criterio tajante para deducir acerca de la verdad de nuestras ideas. ¿Queremos saber si una idea cualquiera es verdadera? Muy sencillo: comprobaremos si tal idea procede de alguna impresión.

Si podemos señalar la impresión correspondiente, estaremos ante una idea verdadera; en caso contrario, estaremos ante una ficción. El límite de nuestros conocimientos son, pues, la impresiones.

La idea de causa y el conocimiento de hechos

Apliquemos este criterio al conocimiento factual, de hechos. Aplicando este criterio en sentido estricto, nuestro conocimiento de los hechos queda limitado a nuestra impresiones actuales (lo que ahora vemos, oímos, etc.) y a nuestros recuerdos (ideas) actuales de impresiones pasadas (lo que recordamos haber visto, oído, etc.); pero no puede haber conocimiento de hechos futuros, ya que no poseemos impresión alguna de lo que sucederá en el futuro (¿cómo íbamos a poseer impresiones de lo que aún no ha sucedido?).

Ahora bien, es incuestionable que en nuestra vida contamos constantemente con que en el futuro se producirán ciertos hechos: vemos caer la lluvia a través de la ventana y tomamos precauciones, contando con que la lluvia mojará cuanto encuentre a su paso; colocamos un recipiente de agua sobre el fuego, contando con que se calentará.

Sin embargo, solamente tenemos la impresión de la lluvia cayendo y solamente tenemos la impresión del agua fría sobre la llama. ¿Cómo podemos estar seguros de que posteriormente tendremos las impresiones de los objetos mojados y del agua caliente?

Hume observó que en todos estos casos (tratándose de hechos), nuestra certeza acerca de lo que acontecerá en el futuro se basa en una inferencia causal: estamos seguros de que las cosas bajo la lluvia se mojarán (en vez de ponerse azules, por ejemplo) y de que el agua se calentará (en vez de enfriarse más, por ejemplo) basándonos en que el agua y el fuego producen sendos efectos. La lluvia es causa, el fuego es causa y sus efectos respectivos son el mojarse y calentarse de cuanto caiga bajo su acción.

Causalidad y «conexión necesaria»

La idea de causa es, pues, la base de todas nuestras inferencias acerca de los hechos de que no tenemos una impresión actual. Pero ¿qué entendemos por causa?, ¿cómo entendemos la relación causa-efecto cuando pensamos que el fuego es la causa y el calor el efecto? Hume observa que esta relación se concibe normalmente como una conexión necesaria (que no puede no darse) entre la causa y el efecto.

Entre el fuego y el calor, el fuego calienta necesariamente, y, por tanto, siempre que arrimemos agua al fuego, aquella se calentará necesariamente. Puesto que tal conexión es necesaria, podemos conocer con certeza que el efecto se producirá necesariamente.

Crítica de la idea de conexión necesaria

No seamos, sin embargo, tan precipitadamente optimistas y apliquemos el criterio arriba expuesto a esta idea de causa. Una idea verdadera es, decíamos, aquella que corresponde a una impresión. Pues bien, ¿tenemos impresión que corresponda a esta idea de conexión necesaria entre dos fenómenos? No, contesta Hume.

Hemos observado a menudo el fuego y hemos observado que a continuación aumenta la temperatura de los objetos situados junto a él, pero nunca hemos observado que entre ambos hechos existía una conexión necesaria.

Lo único que hemos observado es que entre ambos hechos se ha dado una sucesión constante en el pasado, que siempre sucedió lo segundo tras lo primero. Que además de esta sucesión constante existía una conexión necesaria entre ambos hechos es una suposición incomprobable.

Y como nuestro conocimiento, acerca de los hechos futuros solamente tendría justificación si entre lo que llamamos causa y lo que llamamos efecto existiera una conexión necesaria, resulta que propiamente hablando no sabemos que el agua vaya a calentarse, simplemente creemos que el agua se calentará.

Que nuestro pretendido conocimiento de los hechos futuros por inferencia causal no sea en rigor conocimiento, sino suposición y creencia («creemos» que el agua se calentará), no significa que no estemos absolutamente ciertos acerca de los mismos: todos tenemos certeza absoluta de que el agua de nuestro ejemplo se va a calentar.

Esta certeza proviene según Hume, del «hábito», de la «costumbre» de haber observado en el pasado que siempre que sucedió lo primero, sucedió también lo segundo.

La existencia de Dios

Locke y Berkeley habían utilizado la idea de causa, el principio de causalidad, para fundamentar la afirmación de que Dios existe. A juicio de Hume, esta inferencia es también injustificada por la misma razón, porque no va de una impresión a otra, sino de nuestras impresiones a Dios, que no es objeto de impresión alguna.

Ahora bien, si ni la existencia de un mundo distinto de nuestras impresiones ni la existencia de Dios son racionalmente justificables, ¿de dónde vienen nuestras impresiones? (Recuérdese que para Locke proceden del mundo exterior, y para Berkeley de Dios).

El empirismo de Hume no permite contestar a esta pregunta. Sencillamente, no lo sabemos ni podemos saberlo: Pretender contestar esta pregunta es pretender ir más allá de nuestras impresiones y estas constituyen el límite de nuestro conocimiento. Tenemos impresiones, no sabemos de dónde proceden, eso es todo.

Actividades de la Ficha de George Berkeley y David Hume

En esta ficha educativa también hallaras actividades de George Berkeley y David Hume elaboradas especialmente para los estudiantes de quinto grado.

Ahora te presentaremos algunas de estas actividades:

1.- ¿Qué enunciado corresponde a Berkeley?

  1. Pienso luego existo
  2. Acepta y renuncia
  3. Ser es ser percibido
  4. El hombre es un lobo para el hombre
  5. El fin justifica los medios

2.- Es considerado un idealista subjetivo.

  1. Berkeley
  2. Hume
  3. Locke
  4. Malebranche
  5. Spinoza

3.- Hume sostuvo que _________.

  1. las causas son necesarias
  2. las impresiones son el límite de nuestro conocimiento
  3. ser es ser percibido
  4. dividió las ideas en simples y complejas
  5. solo sé que nada sé

4.- Autor del Tratado sobre la naturaleza humana:

  1. Bacon
  2. Hume
  3. Descartes
  4. Locke
  5. Hobbes

5.- Filósofo empirista cuyo pensamiento concluyó en el escepticismo:

  1. Hume
  2. Locke
  3. Kant
  4. Hobbes
  5. Bacon

Esperamos que todos los estudiantes de quinto de secundaria puedan desarrollar todas las actividades de George Berkeley y David Hume propuestas en esta ficha educativa que te compartimos.

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