El Voluntarismo para Quinto Grado de Secundaria

Aquí te compartiremos GRATIS la ficha de El Voluntarismo para Quinto Grado de Secundaria o estudiantes de 16 años de edad. Este contenido corresponde al curso de FILOSOFÍA y lo podrás descargar gratuitamente en formato PDF.

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Ficha de El Voluntarismo para Quinto Grado de SecundariaEsperamos que este material educativo de El Voluntarismo sea de ayuda en la enseñanza y aprendizaje de este maravilloso curso de filosofía.

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¿Qué Contiene esta Ficha Educativa que te Ofrecemos GRATIS?

Esta ficha de El Voluntarismo contiene conceptos teóricos muy importantes acerca de:

  • El Voluntarismo
  • Actividades para desarrollar.

Ahora conceptualizaremos algunos de estos temas:

Noción

El voluntarismo es aquella corriente filosófica que coloca a la voluntad como realidad primera y a la razón en segundo plano; es decir, el principio, el impulso vital (instintivo) generador de todo lo existente en la realidad.

Arthur Schopenhauer

Una de las primeras y más importantes figuras del voluntarismo es el filósofo alemán Arthur Schopenhauer (1788-1860). Hijo de un banque­ro, cursó la enseñanza media en Inglaterra, se li­cenció en Jaffna y se instaló en Dresde, donde en 1818 terminó el primer tomo de su obra funda­mental, El mundo como voluntad y representación.

Influencias

Platón, Berkeley, Kant y el budismo.

El mundo como voluntad y representación

El mundo es un «fenómeno», una representa­ción; Schopenhauer no distingue fenómeno y apariencia, sino que los identifica; el mun­do de nuestra representación es apariencia o engaño.

Las formas de este mundo, que lo convierten en un mundo de los objetos, son el espacio, el tiempo y la causalidad, que or­denan y elaboran las sensaciones. Pero hay un momento del mundo que no aprehendemos como puro fenómeno, sino de un modo más profundo e inmediato: el yo.

El yo es perceptible, por una parte como cuer­po, pero también como algo «inespacial», por encima del tiempo y además libre, y que lla­mamos voluntad. El hombre se aprehende en su estrato más profundo, como voluntad de vivir.

Cada cosa en el mundo se manifiesta como afán o voluntad de ser; lo mismo en lo inorgánico que en lo orgánico o en la esfera de la conciencia. La realidad es pues voluntad. Pero como el querer supone una insatisfac­ción, la voluntad es constante dolor.

La vida, en su fondo mismo, es dolor. Esto hace que la filosofía de Schopenhauer sea un riguroso pesimismo. La voluntad de vi­vir, siempre insaciada, es un mal; y, por lo tanto, lo es el mundo y nuestra vida.

La liberación a través del arte

En la experiencia estética dejamos de ser cons­cientes de nosotros mismos y solo lo somos de los objetos intuidos. La experiencia esté­tica constituye una temporal anulación de la voluntad y, por lo tanto, del dolor.

En la intuición estética, el intelecto rompe su ser­vidumbre con respecto a la voluntad, ya no es el instrumento que le brinda los medios para satisfacerse, sino un puro ojo contem­plador.

«Para el hombre común, su propio patrimonio cognoscitivo es el farol que ilu­mina el sendero, mientras que para el hom­bre genial es el sol que revela el mundo» Estos momentos dichosos de la contem­plación estética, en los que nos vemos libe­rados de la furiosa tiranía de la voluntad, son los instantes breves y poco frecuen­tes.

Sirven, sin duda, para indicarnos «lo feliz que será la vida de un hombre cuya voluntad no se haya serenado durante solo un momento, como sucede en el éx­tasis estético, sino que se ha colmado para siempre, o más bien, se ha reducido por completo a la nada, salvo aquella pequeña chispa que continúa animando al cuerpo y que se desvanece junto con la vida».

Por consiguiente, la liberación del dolor de la vida, la total redención del hombre, debe producirse por otro camino. Este es el ca­mino de la ascesis.

Ascesis y redención

La ascesis es el horror que se experimenta ante la esencia de un mundo lleno de dolor. «El primer paso de la ascesis, o negación de la voluntad, es una libre y perfecta castidad». La castidad perfecta nos libera de la realiza­ción fundamental de la voluntad, en su im­pulso generativo.

Hacia este mismo objetivo, la anulación de la voluntad, tienden la pobre­za voluntaria e intencionada, la resignación y el sacrificio.

En cuanto fenómeno, el hombre es un eslabón en la cadena causal del mundo fenoménico; empero, reconociendo la volun­tad como cosa en sí, ocurre que este conoci­miento actúa sobre él como un calmante de su voluntad. El hombre, así, se vuelve libre, se redime y entra en lo que los cristianos llaman «estado de gracia».

La ascesis arranca al hombre de la voluntad de vida, de las ataduras con los objetos, y por eso le permite serenarse. Cuando la voluntas se convierte en noluntas, el hombre ya se ha redimido.

Friedrich Nietzsche (1844-1900)

Nació en 1844, en Röcken, actual Alemania. Sus abuelos y sus padres fueron pastores protestan­tes. Paradójicamente, Nietzsche sería un gran ateo. Wagner fue su guía espiritual después de Schopenhauer. A los veinticuatro años, Nietzs­che es nombrado catedrático extraordinario de la Universidad de Basilea.

En 1871 aparece su pri­mera obra, El nacimiento de la tragedia en el espí­ritu de la música. Con esta gran obra comenzaría su fracaso «profesional». Entre 1873 y 1876 pu­blica las Consideraciones intempestivas, una dura crítica al progresismo racionalista cuasireligioso, al positivismo, al arte burgués, etc.

Humano de­masiado humano aparecerá entre 1875 y 1878 (1.a parte) y (2.a parte). Por estas fechas cae enfermo: terribles dolores de cabeza y ojos. Teniendo como espacio vital una tremenda soledad escribe su libro más importante, Así habló Zaratus­tra, en donde su estilo y pensamiento alcanzan cotas elevadísimas de maduración.

Ninguna de las obras posteriores alcanzaría la consumación de esta ni Más allá del bien y del mal (1886); como tampoco su no menos famosa Genealogía de la moral (1887).

Los dolores se hacen más frecuen­tes e insoportables. Murió el 25 de agosto de 1900, a las puertas de un siglo que le reconocería suce­siva y paradójicamente como violento fascista y revolucionario anarquista.

La crítica de Nietzsche a la tradición occidental

El objeto de su crítica nos lo muestra el pro­pio Nietzsche en el prólogo a su libro Más allá del bien y del mal, a saber, la filosofía dogmá­tica, entendiendo por tal –respecto a Europa– el platonismo. Platón, a juicio de Nietzsche, vino a instaurar el error dogmático más du­radero y peligroso: «el espíritu puro» y el «bien en sí».

Esto ha significado la negación total de lo que Nietzsche creyó que era la «verdad» del ser. Siguiendo al propio Nietzsche, podemos es­tudiar tres directrices dentro de la crítica: la crítica a la moral, la crítica a la metafísica tradicional, en su aspecto ontológico y episte­mológico, y la crítica a las ciencias positivas.

  1. La crítica a la moral Al hablar de la crítica a la moral, hay que dejar algo muy claro: Nietzsche se refiere a la moral como «contranaturaleza», es decir, a aquella moral que se opone a la vida, que establece leyes o decálogos en contra de los instintos vi­tales porque prefiere la inhibición a la exube­rancia. La crítica de la moral platónico-cristia­na señala que la moral contranatural, se dirige contra los instintos de la vida, es una condena –a veces encubierta– de esos instintos.
  2. La crítica a la metafísica tradicional La metafísica tradicional se asienta en un error fundamental: la creencia en la antíte­sis de los valores; es decir, los filósofos dog­máticos han creído siempre que las cosas de valor supremo tenían un origen distinto, propio, que en absoluto podían derivarse de este mundo terreno y efímero, sino que ve­nían directamente de Dios, del «otro mun­do». Para justificar una serie de valoracio­nes o, mejor, de categorías, el filósofo –dice Nietzsche- inventa un mundo distinto de este; mundo, por tanto, que poseerá catego­rías totalmente contrapuestas al otro.

Aspecto ontológico de la crítica a la metafísica

Se proponen cuatro tesis acerca del error tra­dicional sobre el ser:

  1. «Las razones por las que este mundo ha sido calificado de aparente por el metafí­sico fundamental, antes bien, su realidad; otra especie de realidad diferente es abso­lutamente indemostrable».
  2. «Las categorías del ser verdadero de las cosas son signos del no-ser, de la nada».
  3. «Inventar otro mundo distinto a este implica tener recelo contra la vida, una actitud de recelo frente a la vida como devenir».
  4. «Dividir el mundo en «verdadero» y «apa­rente», ya sea al modo platónico-cristia­no, o bien al modo kantiano, es una su­gestión de la decadencia».

Aspecto epistemológico de la crítica a la metafísica

Explica la «génesis» de aquellas categorías o conceptos que comportan y significan el mayor obstáculo contra la interpretación de la realidad como devenir; categorías o conceptos a los que, por ello mismo, Nietzsche va a poner en duda el que con los conceptos aprehendamos la verda­dera realidad del ser, que es devenir y cambio.

El nihilismo

El nihilismo posee dos caras: por una parte una negativa, el nihilismo como «esencia» de la tradición platónico-cristiana. Esta es, pues, la explicación de la crítica destructiva de la tradición occidental.

Mientras que, por otra parte, posee una cara positiva porque el nihi­lismo supone el reconocimiento de las con­diciones por las que Occidente ha llegado a ser nihilista; es decir, la reflexión acerca del mismo. En este sentido, es como se alumbran los intentos por escapar del nihilismo.

Nietzsche no solo pensó, sino que padeció las consecuencias del nihilismo –lo sufrió– como europeo del siglo xix; por esta razón en el pro­pio pensamiento nietzscheano encontramos los tres grandes «momentos» de tal movimiento:

  1. Nihilismo como consecuencia inmediata que sigue a la destrucción de los valores que habían estado vigentes hasta ahora; es el momento de la tremenda duda, de la des­orientación radical y de la pérdida de sentido.
  2. Nihilismo como afirmación del propio proceso nihilista en tanto que consecuencia necesaria, dada la esencialidad del pensamiento platóni­co-cristiano; es el momento de la reflexión, del distanciamiento con respecto a esa tradición.
  3. Nihilismo como punto de inflexión hacia una nueva perspectiva del ser y del hombre; es el momento de la nueva valoración sobre la vida, la esperanza, la gran «aurora». Este tercer «momento» del nihilismo es reco­rrido no por la reflexión de la razón, sino por algo «instintivo», y Nietzsche le da un nom­bre: la voluntad del poder. Con el nihilismo, como objeto del pensamiento del hombre que trata de superar ese estado, se abren precisa­mente las puertas hacia una nueva ontología y antropologías fundamentales.

Transvaloración de todos los valores

Esta transvaloración de los valores solo es po­sible tras haber asumido y superado el nihi­lismo. Ahora bien, ¿qué afirma la voluntad de poder? Afirma la tierra, la vida total, en su as­pecto constructivo y destructivo, es decir, en el mismo sentido en que era rechazado.

El ni­hilismo consideraba el devenir como algo que debiera ser absorbido por el ser, lo uno, Dios; por otra parte, consideraba lo múltiple como algo equivocado, injusto, que tendría que ser juzgado por lo uno también.

Sin embargo, la «transvaloración de todos los valores» eleva lo múltiple y el constante devenir, que se con­vierten en «objeto» de la afirmación a favor de la vida.

Y dicha afirmación nos desvela la «alegría» como único móvil principal de la filosofía: for­talecer la alegría hacia la vida. « ¡Vosotros, hom­bres superiores, aprended a reír…!

La idea de superhombre

La nueva meditación sobre el ser ha sido produ­cida por la voluntad de poder: exaltación de la «creatividad» del hombre en tanto que afirma­ción de esta vida terrenal.

Pero esta afirmación es «eterna», por eso la voluntad de poder alcan­za su más alto grado de reflexión en el «eterno retorno»: hay que amar la vida de forma que quiera volver a vivirla porque -efectivamente-todo vuelve a repetirse eternamente.

Este amor eterno hacia la vida misma proporciona al hom­bre el medio de ir superándose continuamente. El hombre solo es un puente hacia el superhom­bre; en este se presentarán nuevas virtudes, nue­vos valores.

Mientras tanto se debe ir preparan­do su venida mediante la «gran política» ¿Qué es la gran política? Es la preparación me­diante la cual el hombre se va a ir superando (se entiende que lo que se trata de superar es la moral contranatural). Esta preparación es el adiestra­miento que ha de llevarnos hasta el superhombre, pero no se trata de una «domesticación».

Actividades de la Ficha de El Voluntarismo

En esta ficha educativa también hallaras actividades de El Voluntarismo elaboradas especialmente para los estudiantes de quinto grado.

Ahora te presentaremos algunas de estas actividades:

1.- ¿Qué corriente filosófica coloca a la voluntad como realidad primera?

  1. Marxismo
  2. Voluntarismo
  3. Naturalismo
  4. Pitagorismo
  5. Historicismo

2.- Pensador que sostuvo que el cristianismo es el platonismo para el pueblo.

  1. Bacon
  2. Schopenhauer
  3. Sartre
  4. Nietszche
  5. Mill

3.- La que para Kant es fenómeno, para Schopenhauer es _______.

  1. voluntad
  2. representación
  3. instinto
  4. cosa en sí
  5. esencia

4.- Idea de Nietzche que concibe la vida como una interminable repetición:

  1. La moral del amo
  2. El instinto helénico
  3. La moral del esclavo
  4. El eterno retorno
  5. El superhombre

5.- Es una obra de Nietzsche:

  1. Crítica de la razón pura
  2. Manifiesto comunista
  3. Discurso del método
  4. Así habló Zaratustra
  5. Meditaciones metafísicas

Esperamos que todos los estudiantes de quinto de secundaria puedan desarrollar todas las actividades de El Voluntarismo propuestas en esta ficha educativa que te compartimos.

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